Cuando asistes a un concierto multitudinario, a un partido de fútbol o a un festival en un recinto al aire libre, lo último que quieres es pensar que pueda pasar algo malo. Estás allí para pasarlo bien, para disfrutar de la música, del deporte y del ambiente. Pero lo cierto es que este tipo de eventos, cuando reúnen a miles de personas en espacios abiertos, con instalaciones provisionales, grandes escenarios, zonas de comida y puntos de acceso limitados, pueden convertirse en escenarios muy peligrosos si no se toman las medidas adecuadas.
Hay cosas que no se pueden dejar al azar, y la seguridad es una de ellas. Los riesgos existen y hay que saber anticiparlos para evitarlos o al menos reducirlos lo máximo posible. Porque cuando algo falla en este tipo de eventos, las consecuencias suelen ser graves. Y todo empieza por una planificación que debe ser rigurosa desde el primer momento.
Riesgos habituales en eventos multitudinarios al aire libre
Una de las primeras cosas que hay que tener en cuenta es que, en un evento con muchas personas, cualquier pequeña incidencia puede escalar muy rápido. Basta con que alguien tropiece, que se caiga una estructura, que haya un fallo eléctrico o que alguien grite sin motivo para que se genere una situación de pánico colectivo. En espacios cerrados esto ya es delicado, pero en superficies al aire libre las cosas no son necesariamente más fáciles. De hecho, a veces son más complejas porque no existen las mismas condiciones para controlar el entorno.
Uno de los principales riesgos es el descontrol de aforos. A veces se venden más entradas de las que el recinto puede soportar, o no se controla bien el acceso, y eso deriva en aglomeraciones en puntos clave como las entradas, salidas, baños o zonas de comida. También pueden darse aplastamientos, sobre todo en zonas próximas al escenario o en pasillos estrechos.
Otro riesgo importante es la caída de estructuras: escenarios, torres de sonido, focos, vallas, techados temporales… todo eso está montado muchas veces para un solo evento y puede fallar si hay viento, si no se ha instalado bien o si se sobrecarga. Además, hay que tener en cuenta los factores meteorológicos: tormentas, calor extremo, frío o lluvias intensas pueden complicar mucho las cosas si no se tiene un plan de contingencia.
Pero uno de los peligros más infravalorados, y al mismo tiempo más graves, es el de los incendios.
Por qué los incendios en eventos al aire libre son un problema muy serio
En los eventos al aire libre se instalan carpas, cocinas portátiles, generadores eléctricos, luces, cables, equipos de sonido, fuegos artificiales… Todo eso puede provocar un incendio si algo falla. Y si ocurre en un espacio lleno de gente, el resultado puede ser catastrófico. No es lo mismo un pequeño fuego en un recinto vacío que un foco de incendio en mitad de un festival con miles de asistentes.
Además, hay un error muy común: pensar que, al estar al aire libre, el fuego se controla mejor. Pero no es así. De hecho, puede extenderse más rápido si hay viento, si hay vegetación cercana o si no se actúa de inmediato. A eso hay que sumarle el tiempo de reacción. En muchos eventos de este tipo, las distancias son grandes y no siempre se cuenta con servicios de emergencia cercanos.
Detectar un incendio a tiempo puede evitar una tragedia. Pero en estos espacios no se pueden usar los típicos detectores de humo que hay en interiores. El motivo es sencillo: al estar al aire libre, el humo no se concentra, se dispersa con el viento, y los detectores convencionales no funcionan bien. Además, hay muchos factores ambientales que pueden dar falsos positivos.
La importancia de los sistemas termográficos para detectar incendios
Según explican desde Ibertronix Infrared & Vision S.L. especializados en estas cámaras termográficas portátiles, este tipo de tecnología es mucho más adecuada para entornos abiertos porque no necesita humo para detectar el fuego. Lo que hace es identificar cambios anómalos de temperatura en tiempo real.
Estos sistemas son especialmente eficaces para localizar focos de calor antes de que aparezcan llamas visibles. Y eso permite actuar mucho antes. Al detectar un aumento de temperatura en una zona concreta, pueden activar una alarma o enviar una señal al centro de control, donde alguien puede verificar lo que está ocurriendo. Son discretos, precisos y no se ven afectados por el viento, la humedad ni por condiciones ambientales normales.
Además, permiten cubrir grandes superficies con pocas cámaras, ya que tienen un campo de visión muy amplio. Por eso son muy recomendables en festivales, conciertos, estadios o ferias al aire libre. Aunque no se suelen instalar por defecto, cada vez más organizadores los tienen en cuenta para reforzar la seguridad contra incendios.
Otras medidas básicas que deben aplicarse en cualquier evento
Además de contar con tecnología adecuada, hay una serie de medidas básicas que, como organizador o incluso como asistente, conviene tener en mente.
La primera es la planificación de accesos y salidas. Debe haber varios puntos bien señalizados, accesibles y con personal suficiente para evitar cuellos de botella. En caso de emergencia, la evacuación tiene que ser rápida y ordenada. Si solo hay una salida o está mal indicada, todo se complica.
El segundo aspecto es la comunicación. Los asistentes deben saber en todo momento qué hacer si ocurre algo. Para eso es importante que haya carteles visibles, sistemas de megafonía funcionales y personal preparado para orientar. No basta con tener seguridad privada: es necesario que estén formados en primeros auxilios, evacuaciones y control de multitudes.
Tampoco se puede descuidar el estado de las estructuras. Todo lo que se instale, desde un simple cartel hasta un escenario completo, debe estar revisado por técnicos y cumplir con normas básicas de resistencia. Hay muchos casos de accidentes por estructuras que no aguantaron el viento o que se vinieron abajo por una mala instalación.
Y por supuesto, no hay que olvidar la vigilancia continua. Muchas veces se producen incidentes por descuidos que podrían haberse evitado con una supervisión más estricta.
Cómo puedes protegerte tú como asistente
Aunque muchas de estas medidas dependen de la organización, tú también puedes hacer tu parte para estar más seguro cuando vayas a un evento de este tipo. No se trata de ir paranoico, pero sí de tener un poco de cabeza.
Lo primero es que identifiques las salidas de emergencia nada más llegar. Puede parecer una tontería, pero si pasa algo, saber por dónde salir puede ahorrarte minutos valiosos. También es buena idea evitar las zonas más saturadas, sobre todo si estás en un concierto y empiezas a notar empujones o movimientos raros de la masa. Aléjate con calma y busca una zona más segura.
Si ves algo que no cuadra (una estructura inestable, un cable suelto, una zona con humo o calor raro), avísalo. No pienses que alguien más lo hará. Cuantas más personas estén atentas, más fácil es evitar accidentes.
Y si vas en grupo, acordad un punto de encuentro por si os perdéis. En aglomeraciones grandes es muy fácil separarse, y los móviles no siempre funcionan bien cuando hay mucha gente.
La importancia de revisar las condiciones del evento antes de asistir
Antes de comprar una entrada, dedica un momento a informarte sobre el evento. ¿Cuántas personas esperan? ¿Cómo es el recinto? ¿Hay información sobre medidas de seguridad? ¿Tienen plan de evacuación? A veces damos por hecho que todo está bajo control, pero no siempre es así. Especialmente en eventos nuevos o en recintos improvisados.
Si ves que no hay información clara, que la organización parece improvisada o que hay muchas críticas negativas en ediciones anteriores, mejor pensártelo dos veces. Y si ya has ido y ves que hay negligencias claras, puedes poner una reclamación o informar a las autoridades. Es la única forma de que se tomen en serio la seguridad en futuros eventos.
Por qué es importante exigir el cumplimiento de la normativa
Los eventos de más de cierto número de personas están obligados por ley a cumplir una serie de requisitos. Pero no siempre se revisa su cumplimiento de forma exhaustiva. Como público, también tienes el derecho a exigir que se cumplan esas normas. Desde la cantidad de servicios disponibles hasta la presencia de personal sanitario, pasando por los equipos contra incendios o las condiciones del recinto.
Cuando un evento cumple con todo esto, se nota. No es casualidad que los festivales más valorados no sean siempre los más grandes, sino los que están mejor organizados. Porque cuando se cuidan los detalles, también se cuida a las personas.
Hay que pasarlo bien, pero con seguridad
Disfrutar de un evento al aire libre debería ser una experiencia positiva, algo que recuerdes con una sonrisa. Pero para que eso sea así, hace falta planificación, prevención y sentido común. Los accidentes no avisan, pero muchas veces se pueden evitar con medidas simples y eficaces.
Tú puedes contribuir a que esos eventos sean más seguros. Y si algún día organizas uno, recuerda que la seguridad es una inversión. Nadie quiere que lo que empezó como una fiesta termine en tragedia.



