La edición de fotos ha pasado a ser una habilidad de gran valor en el mundo del marketing. No hablamos solo del retoque de imágenes para que se vean mejor, lo hacemos de que se sepa adaptar el contenido visual a una determinada estrategia, a una marca y a un canal de difusión.
Estamos en un entorno en el que la imagen influye de forma decisiva en la atención, en la percepción y en la conversión, por lo que aprender a editar fotos con criterio es algo que puede llegar a marcar las diferencias.
Los cursos de edición de fotos ganan peso
La importancia que tienen para los profesionales y creadores de marketing es cada vez mayor. No necesitas ser, como nos confirman desde Photography makers, un reputado fotógrafo para sacarles partido. Solo tienes que entender que una imagen bien tratada transmite una mayor profesionalidad, reforzando el mensaje y ayudando a construir una identidad visual de mayor coherencia. Esto, en un mercado de tanta competitividad, importa y mucho.
Razones por las que es interesante para el marketing
Los estímulos visuales son fundamentales en este sentido. Por todo ello, una campaña, una publicación en redes, una landing page o un catálogo digital dependen en buena medida de la calidad de las imágenes.
Cuando la fotografía es débil, borrosa o está escasamente alineada con la marca, lo que sucede es que el mensaje termina perdiendo fuerza, pero si se ha editado bien, el contenido ganará en claridad y presencia.
Lo que ocurre con la edición de fotos es que hace posible que se corrijan los problemas técnicos, el ajuste de la luz, la mejora del color y eliminar una serie de elementos que pueden distraer y dar coherencia en lo visual a una serie de imágenes.
En el marketing, esto no es un lujo; hablamos de una necesidad a nivel operativo. Una marca que cuide las fotos va a transmitir una mayor confianza que otra que publique imágenes improvisadas o inconsistentes.
La imagen cuenta y tiene un gran impacto directo en la atención. En los medios digitales, recordemos que el usuario toma decisiones en segundos para ver si sigue mirando y, si no, pasa a otra cosa, por lo que una foto que se trabaje bien puede acabar haciendo que una publicación acabe destacando.
La edición no puede sustituir a una buena base fotográfica, pero sí potenciar lo que existe y lo adaptará al objetivo de comunicación.
¿Qué se aprende en un curso de edición fotográfica?
Uno que de verdad sea bueno no se va a limitar a enseñar herramientas o botones. Lo más importante es aprender a mirar la imagen con criterio y comprender qué clase de ajuste va a necesitar dependiendo del uso final.
Esto supone un gran trabajo en materia de exposición, contraste, saturación, balance de blancos, recorte, nitidez y demás ajustes básicos que van a formar la base de una sólida edición.
Partiendo de ahí, son muchos los cursos que profundizan en técnicas mucho más avanzadas, como el retoque de piel, trabajo con capas, máscaras, eliminación de objetos, creación de estilo visual y optimización de imágenes para diferentes formatos.
Todo es de gran utilidad en el campo del marketing, puesto que hace posible que se adapte la fotografía a varias necesidades sin que ello suponga que se pierda coherencia o calidad.
Del mismo modo, se aprende también a organizar un flujo de trabajo. Esto es de gran importancia, puesto que en marketing no hay tiempo para editar una única imagen con tranquilidad por espacio de horas. Se debe ser eficiente. Por este motivo, conocer bien los atajos, procesos de exportación y métodos de trabajo debidamente ordenados es de gran ayuda para ganar tiempo sin que ello suponga sacrificar los resultados.
La edición como parte de una identidad visual
En el mundo del marketing, la edición fotográfica no se debe entender como un retoque de carácter aislado, sino que es una pieza que está dentro de la propia identidad visual de las marcas. Las imágenes, es un hecho que no deben verse solamente bien; tienen que parecer que son parte del mismo universo en lo visual. Este es uno de los aprendizajes de más valor que puede aportar la formación.
Las marcas pueden utilizar siempre una gama de color en concreto, una clase de contraste, un tipo de brillo o un estilo compositivo que se encargue de reforzar su propia personalidad. La edición de fotos vale para que se unifiquen estos criterios y se apliquen de manera constante en varios soportes.
Cuando una empresa publica fotos que siguen en una misma línea, el usuario la reconocerá más fácilmente y la percibirá como más cuidada.
Esto es de gran utilidad en las redes sociales, en las que la presencia visual tiene mucho peso. Un feed que esté bien ordenado, que sea coherente y se encuentre bien editado va a transmitir profesionalidad. En el sector del marketing, la profesionalidad visual se traduce en una mayor confianza, mejor recuerdo de marca y una comunicación bastante más efectiva.
La formación en edición aporta valor profesional
El hecho de aprender edición de fotos no solo mejora el trabajo a nivel visual. Lo que hace es ampliar el perfil profesional de quien se forma. En el mundo del marketing, cada vez están más valorados los perfiles versátiles, puesto que son capaces de resolver muchas tareas de forma autónoma. Si se sabe editar imágenes, se cuenta con una competencia de gran utilidad para CM, responsables de contenido, técnicos de comunicación, freelance o pequeños equipos que tienen que producir mucho con pocos recursos.
Una formación de este tipo hace posible que se entienda mejor el lenguaje visual. Los que saben editar no solo retocan; del mismo fondo detectan errores a nivel de composición, de iluminación o de enfoque que antes podían acabar pasando desapercibidos.
Todo esto ayuda a que se produzca contenido con más solidez desde un principio y que se tomen decisiones más acertadas mientras se planifican las campañas.
Después de todo lo que hemos comentado, ahora seguro que ya tienes más clara la relevancia que tienen en el mundo del marketing actual.



