La hipocresía, el motor que mueve el S.XXI

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Estoy harta de oír hablar de marketing y de publicidad a empresas que no saben guardar su propia imagen y mantenerla en buen estado. ¿Os parece normal entrar en la recepción de una gran empresa y encontrar a la señora de la limpieza fumando en la entrada mientras habla con la recepcionista? O mejor aún… ¿ver papeles tirados por el sueño al lado los portfolios de una supuesta gran agencia publicitaria?Yo es que no lo entiendo porque es algo tan básico y primordial que me parece de neandertal no coger el teléfono y llamar a una buena empresa de servicios de limpieza en Cataluña como Eurobrill que mantenga nuestra área de trabajo es perfectas condiciones ofreciendo una imagen impecable.
Pero no se trata todo de limpieza o del personal de limpieza que tengamos, porque la profesionalidad ha de verde en cualquier parte y en cualquier puesto de trabajo sea cual sea el carácter de éste, se trata también de decir unas cosas o aconsejarlas y luego hacer otras.
Algo que me pasó hace poco y que os tengo que contar fue una situación hipócrita por antonomasia.

Acompañé a unos conocidos que quieren renovar su empresa y contratar una buena agencia que les lleve todo el tema de la comunicación. El caso es que como la empresa de estos conocidos fabrica productos cuyo material principal es el plástico la agencia de comunicación, muy acertada, les aconsejó crear una pequeña campaña a nivel local donde se resalte la labor de reciclaje que ya llevan realizando desde hace años peque que apenas tenía publicidad. Hasta ahí todo estamos de acuerdo ¿no? Pues bien, lo que no puedes hacer es alabar esta iniciativa que tuvieron mis conocidos hace años e incentivarles para sacarle beneficio a esta gran labor mientras que tú te suenas los mocos muy elegantemente ( o al menos todo lo elegante que se puede) y luego lanzas el pañuelos de papel por la ventana y sigues hablando como si no hubiera pasado absolutamente nada.
Vamos a ver, que sí, que tú estás hablando de lo mucho que contamina el plástico y de que todas las empresas que trabajen con dicho material deberían aportar más al medio ambiente que lo meramente obligatorio pero no puedes decir eso y luego lanzar tus gérmenes en un pañuelo de papel por la ventana teniendo una preciosa papelera impoluta a los pies de tu escritorio.
Y es que esto es como todo, nos aprendemos la teoría pero no la ponemos en práctica e incluso nos atrevemos a dar consejos mientras hacemos justamente lo contrario. Y ya sé que esto es algo que se puede ver en casi cualquier ambiente de la vida porque todos hacemos prácticamente lo mismo, desde la educación de nuestros hijos hasta la educación en universidades o cosas tan contradictorias como el barrendero que ensucia la calle o la feminista que luego baja las orejas si se acerca el lobo, pero es que ha llegado un punto en le que estoy tan harta de esta hipocresía que lo que me parece deleznable es que un mundo que vive de la imagen que ofrece a los demás no se preocupe de su propia imagen, de hecho me resulta irrisorio.

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