Cataluña, en el punto de mira de mi estrategia de marketing

Cataluña, en el punto de mira de mi estrategia de marketing

Entre las obligaciones que debe asumir todo empresario o toda persona que quiera llegar a serlo se encuentra la de viajar. A día de hoy es imposible hacer negocio y obtener beneficios si únicamente nos dedicamos a permanecer sentados ante un escritorio y un ordenador. Es necesario ser proactivos, viajar para conocer personas, entidades y maneras de trabajar que puedan convertirse en aliadas para mejorar nuestra producción y las posibilidades de crecimiento de la compañía.

Conociendo factores como los descritos es fundamental para desarrollar posteriormente campañas de marketing que resulten efectivas. Cuanta más información seamos capaces de obtener más posibilidades tendremos de conseguir satisfacer las necesidades de los clientes y, por tanto, de obtener beneficios que podrían ser elementales para la subsistencia de la empresa.

Desde hace cinco años soy el Director de una empresa dedicada a la producción de puertas de todo tipo en la provincia de Toledo. Mi empresa, que lleva operando en un mercado como tal desde hace varias décadas, suministra este tipo de productos a toda España y por tanto estoy obligado a saber cómo se encuentra un sector como el de la construcción (que guarda una conexión evidente y muy especial con el mío) en cada una de las Comunidades Autónomas españolas.

Necesito saber cómo está ese sector porque en función de su situación sigo una estrategia u otra a la hora de distribuir mi mercancía. Si ese negocio está en decrecimiento no tengo la posibilidad de obtener un mejor precio, pero si, como parece, la construcción repunta en algunos lugares, es ahí donde tendré un mayor margen para actuar. La cantidad de unidades y su distribución son otros factores que se asocian ineludiblemente a la situación en la que se encuentre el sector del ladrillo en un lugar determinado.

El pasado mes de febrero comencé a pensar en la posibilidad de llevar mis productos hasta Cataluña, una comunidad que nos había dejado una gran cantidad de dinero en épocas pasadas y que en la actualidad se encuentra, de nuevo, creciendo en materia de edificación. Este fue el motivo por el cual decidí viajar durante ese mes a la ciudad de Barcelona para reunirme con un viejo conocido, Marcos, que era un profesor de economía de la Universidad de Barcelona especializado en economía catalana.

Marcos tenía algunos documentos interesantes que mostrarme, algo que hacía despertar mi curiosidad. Decidí no retrasar mucho mi viaje a la Ciudad Condal y comenzar a mirar la oferta hotelera de la villa para conseguir un alojamiento de calidad, algo que encontré de la mano del hotel Mercer House Boria Barcelona. Aquel era un hotel de auténtico lujo cuyo precio se ajustaba a mis posibilidades, por lo que no lo dudé ni un instante a la hora de reservar una habitación.

Un encuentro útil en un ambiente selecto

En cuanto llegué a Barcelona me instalé en el hotel, un alojamiento exquisito situado en el mismo centro de la ciudad y que contaba con habitaciones amplias, perfectamente iluminadas y muy cuidadas. El servicio de habitaciones era realmente eficiente, el restaurante una gozada y la paz que inspiraba el lugar, una bendición.

Se trataba sin duda del lugar ideal para verme con Marcos, que acudió al hotel para mantener esa conversación tan interesante que teníamos pendiente. Lo que me comentó fue que aquel era un momento ideal para volver a contactar con las empresas de construcción catalanas puesto que dicha actividad económica estaba resurgiendo en la comunidad. Aquella oportunidad era muy buena: me enseñó los gráficos de crecimiento y las previsiones de futuro y descubrí que éstos reflejaban exactamente lo que me comentaba.

Aquel encuentro ha marcado un antes y un después. He focalizado buena parte de mi atención en diseñar campañas de marketing para constructoras catalanas y no nos ha ido nada mal. Volvemos a crecer económicamente después de algunos años de depresión, lo que nos hace contemplar con firmeza e ilusión el futuro.

Creo que le debo una a mi buen amigo Marcos.

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