El secreto del marketing no es otro que el de identificar necesidades e intentar cubrirlas de una manera más eficiente que la competencia, creando valores añadidos y relaciones con el cliente que incrementen los beneficios.

En español, el marketing se traduce como ‘mercadotecnia’, aunque es más popular el término anglosajón.

El objetivo primordial del marketing es llevar al cliente al límite para que realice la compra, mediante una transacción que resulte beneficiosa tanto para el comprador como para el vendedor. Para que esto se produzca con éxito, ambas partes deben estar de acuerdo con la transacción, ser libres de realizarla y tener una buena comunicación y posibilidad de entrega.

Una organización destinada a la venta no tiene esta como único objetivo, sino que desea también que sus consumidores tengan una opinión positiva de ella.

La regla número uno de una buena estrategia de marketing empieza con un buen producto. En ocasiones el marketing tiene mala prensa porque muchos productos basura se han vendido estupendamente gracias -o por culpa de- una buena estrategia de marketing. Utilizar el marketing para tener un bombazo de venta cuya finalidad es en realidad fraudulenta por la baja calidad del producto dice muy poco de nosotros. Por eso lo primero es contar con un producto de calidad para ofrecer a nuestro público objetivo, y después desarrollar la estrategia más adecuada para presentárselo. Nuestro producto ha de cubrir un sector del mercado y una necesidad específica de manera real.

Es importante que el consumidor no se vea presionado por nuestra estrategia de publicidad. En numerosas ocasiones nos obsesionamos con aprovechar las tácticas de mercado para favorecer la compra compulsiva. Esto, aunque puede generar ingresos rápidamente, no nos favorece a largo plazo. Un cliente que compre nuestro producto compulsivamente pude arrepentirse fácilmente con posterioridad y devolver el producto, o simplemente ser consciente de que ha sido presionado a la compra y coger antipatía hacia nuestra marca o producto. Por eso nuestra estrategia ha de ser siempre respetuosa con el cliente. El marketing es una herramienta muy útil porque nos permite informar al cliente de que disponemos de un producto que le hará la vida más fácil, pero sin abrumarlo con tiempos de compra o promociones limitadas.

Las herramientas del marketing son las cuatro P: producto, precio, distribución (‘place’) y promoción.

Aunque el objetivo del mercadeo es conseguir vender un producto con el que el cliente se sienta satisfecho, en realidad existen varias maneras de enfocar una campaña: hacia el producto, hacia el proceso de fabricación, hacia las ventas, el mercado o hacia la marca. Es importante que tengamos claro cuál va a ser nuestra estrategia a seguir antes de iniciar una campaña, teniendo siempre en cuenta cuáles son los puntos de fuertes de nuestro producto en el contexto (destinatario, competidores directos e indirectos, distribución, momento oportuno, deficiencias de nuestra marca, servicios, producción, presencia, organización, tecnología empleada…). Cuantos más puntos tengamos consolidados en nuestra marca o productos, más preparados estaremos para  comenzar con nuestra estrategia.

compartir

Deja un comentario